miércoles, 27 de febrero de 2013

Objetivo: borrar la huella del despilfarro

El documental “Comprar, tirar, comprar” muestra a través de ejemplos y fuentes, un trabajo de investigación sobre cómo la mayoría de las empresas diseñan sus productos para que duren mucho menos. De esta forma incentivan el consumo. Pero tenemos que borrar de nuestras mentes, la falsa idea de felicidad que tenemos a través del consumo desmesurado, porque esto está perjudicando a muchos países como puede ser el caso del país africano de Ghana. Mike Anane, periodista ghanés y activista medioambiental, cuenta que llegan al país contenedores llenos de residuos electrónicos desde Occidente, algunos con el sobrenombre de “productos de segunda mano”, pero en realidad no funcionan. En Ghana no se tira nada que pueda ser reparado. La mentalidad que tenemos en Occidente de “usar y tirar” los productos que compramos, en el país africano no se entiende. En Ghana estos productos se reparan para ser reutilizados, pero el problema es que más del 80% de los residuos electrónicos que llegan al país no se pueden reparar. Esto hace que residuos no utilizables, se almacenen en un vertedero, contaminando de esta forma todos los recursos naturales propios del país.

Tras la crisis económica de 1929, se propuso una ley cuya base era la Obsolescencia Programada. Pretendía que todos los productos tuvieran una fecha de caducidad, de esta forma se maximizarían los beneficios y se crearían más puestos de trabajo. El caso más impactante y, de especial relevancia, es el de las bombillas. Están diseñadas para durar 1.000 horas, según la Obsolescencia Programada, cuando podrían hacerlo durante más de 100 años. En 1901 se colocó una bombilla en un parque de bomberos en Livermore, California. Lynn Owens, Presidente del Comité de la Bombilla, descubrió en 1972 que una de las bombillas del parque de bomberos era muy importante. No tenía conciencia de lo antigua que era, llevaba allí colgada 71 años. Un reportero, Mike Dunstan, empezó a investigar. Habló con bomberos ya jubilados, que por entonces tendrían unos 90 años, y confirmaron que la bombilla funcionaba sin interrupción desde 1901. Ha pasado a la historia como la bombilla centenaria, en 2011 celebró su 110 cumpleaños. Esto nos demuestra que el Cartel Phoebus, llevado a cabo en Ginebra en diciembre de 1924 hasta 1939, ha pasado factura tras controlar la fabricación de bombillas, limitándolas a 1000 horas de vida. En 1925, con este propósito, se creó el conocido “Comité de las Mil Horas”. La durabilidad de las bombillas sería controlada, y los fabricantes que se desviaban de los objetivos marcados, eran multados. En tan solo dos años, la duración de estas descendió de las 2500 a las 2000 horas, y en los años 40 ya no pasaba de las 1000 prometidas.

“Comprar, tirar, comprar” ganó en 2011 el premio de la Academia de Televisión. Aparecen empresarios, ingenieros, economistas, investigadores y, se recuperan voces como la de Thomas Edison o Brooks Stevens.

La lógica que desprende nuestra sociedad consumista, la Obsolescencia Programada, no es crecer por nuestras necesidades, sino crecer por crecer. Una sociedad de crecimiento sin crecimiento es una catástrofe. Esta ley controla los deseos de los consumidores de poseer algo un poco más nuevo y, un poco antes de lo necesario. Decide nuestras vidas desde los años 20.

Otro ejemplo, relacionado con el de las bombillas, es el de los chips de las impresoras, diseñados con un tiempo límite de vida, de esta forma, cada cierto tiempo tenemos que renovarla, ya que el arreglo es más caro que una nueva. Si caemos y accedemos a comprar un producto nuevo, seguiremos siendo víctimas de la Obsolescencia Programada.

La producción en masa hizo que los precios descendieran y los productos fueran más asequibles para los consumidores. El problema llegó cuando los productores se empezaron a preguntar que pasará cuando tengan todos los productos, ya que eran muy asequibles.

Henry Ford, padre de la producción en cadena, creó una estrategia para fabricar un modelo único de coche, el Ford T. La marca de coches Chevrolet le dio un giro a la estrategia que había hecho Ford, sacó un modelo más bonito y dinámico, un concepto de modelo anual. La marca quería que los consumidores cambiaran de coche cada tres años. Esto hizo que las ventas de Ford disminuyeran y su modelo rompedor se viera anticuado y fue retirado del mercado. La marca copio la idea de Chevrolet y empezaron a vender coches “como churros”.

Brooks Stevens quiso reducir la depresión económica que se daba en la época. Para ello planteó una estrategia que consistía en que los consumidores tuvieran los últimos y más nuevos modelos. El diseño y el marketing seducían al consumidor para que buscara y quisiese el último berrido.

A partir de los años 50, los consumidores empezaron a poner en duda la eficacia de la Obsolescencia Programada. La era de Internet ofrecía muchas salidas y, los usuarios estaban dispuestos a acabar con esta. Warner Philips, bisnieto de los creadores de Philips, considera que el paso del tiempo desgasta los recursos naturales y así es imposible seguir viviendo.

En mi opinión las redes sociales dan soluciones a nuestros problemas con un procedimiento más rápido. La única forma de luchar contra la Obsolescencia Programada es replanteándose la ingeniería y la manera de hacer productos. Actualmente vivimos en una sociedad gastadora y si los productos tienen una vida limitada hace que los residuos se acumulen y esto crea un gran problema medioambiental.

lunes, 25 de febrero de 2013

Ciencia especializada vs Ciencia popular

El programa “Redes” de Eduardo Punset está diseñado y orientado, sobre todo, a personas interesadas en el mundo de la ciencia. Cuenta los temas a través de entrevistas con expertos, ya que no es un programa popular destinado al entretenimiento, sino más especializado intentando dar más importancia a la información. Otro espacio analizado es el de “Tres14” ofrecido por RTVE. Este programa se dirige a personas con un menor apego hacia la ciencia, se intenta con él contar materias de forma más abstracta, utilizando rótulos e imágenes que muestren el tema a tratar de forma más popular, amena. Por último, el microespacio de Flipy destinado a la ciencia en “El hormiguero”, es totalmente contrario a los programas mencionados anteriormente. Flipy actúa como el prototipo de 'científico loco' que conocemos de las películas americanas, representa un papel en televisión, alejándose mucho de los científicos reales. El objetivo de “El hormiguero” es acercarse a todo tipo de audiencia, llevando la ciencia a sus casas de forma divertida y entretenida.

martes, 19 de febrero de 2013

El dolor crónico no es exclusivamente físico


Llega a España el libro esperado por todos los  'Manual del dolor. Tratamiento cognitivo conductual del dolor crónico' de Jenny Moix y Francisco M. Kovacs.

Las terapias psicológicas para el tratamiento del dolor crónico ven por fin la luz en España, tras varios análisis y revisiones realizadas por expertos. El libro detalla las diferentes terapias psicológicas existentes para eliminar el dolor crónico.

En nuestro país el 11% de la población lo padece, y está comprobado que la intensidad del dolor y su duración es mayor que en el resto de países. El impacto económico que acarrea el dolor crónico es altísimo: en Europa curarlo suponen aproximadamente entre el 1.7% y el 2.1% del Producto Interior Bruto cada año. Estas cifras son alarmantes, pero se aumentan todavía más si consideramos  también las repercusiones psicológicas que ocasionan.

Un dolor es considerado crónico cuando excede los tres meses. La migraña, el lumbago, el reuma y la artrosis son las patologías más frecuentes. La depresión, la ansiedad y la ira son las consecuencias psicológicas más frecuentes que aparecen a raíz de este. Debemos eliminar el tópico de que el dolor es exclusivamente el síntoma físico de una enfermedad, ya que el dolor crónico puede acarrear este tipo de emociones psicológicas. En España, se calcula que el 29% de personas que padecen dolor crónico sufren depresión.

En esta concepción compleja del dolor se recomienda que colaboren conjuntamente médicos, fisioterapeutas, asistentes sociales y psicólogos, todos con un mismo objetivo: eliminar el dolor crónico. La terapia cognitivo-conductual, demuestra que los pacientes que son tratados conjuntamente con ambas técnicas (médica y psicológica) muestran una grata mejoría respecto al dolor y a los estados de ánimo, ya que su problema se trata desde ambos campos.

A pesar de que hay una escasa aplicación de tratamientos psicológicos en pacientes que padecen el dolor crónico, resulta sorprendente la efectividad que tienen las seis técnicas con las que trabajan los especialistas. La relajación ayuda a reducir la ansiedad, la tensión e indirectamente el dolor, ya que disminuye a medida que reducimos nuestra actividad y nuestra energía. El biofeedback es la segunda técnica utilizada por expertos, y tiene como objetivo restablecer la auto regulación al cuerpo. La última técnica de tratamiento es la hipnosis, definida por la división 30 (Society of Psychological Hypnosis) de la APA (American Psychological Association) como: un conjunto de procedimientos que a través de sugestiones consiguen cambios en la experiencia subjetiva (alteraciones en la percepción, sensación, emoción, pensamiento o conducta).

El factor conductual del dolor se refiere a los síntomas que exteriorizamos como las quejas de dolor, cambios posturales, expresiones faciales y conductas de evitación. Por eso Moix y Kovacs, en su libro, explican que tipo de técnicas son recomendables para tratar el dolor conductual. Aceptar el dolor y comprometerte con las molestias que conlleva es el primer paso para tratar el dolor crónico. Con la terapia de mindfulness el paciente aprende a prestar atención a los estímulos externos y tener conciencia plena de ellos. La escritura emocional es otra de las técnicas recomendadas por estos expertos para intentar disminuir el dolor crónico. Pennebaker en 1986 realizó un estudio en el que demostró que describir un trauma, te ayuda, en menor medida, a necesitar menos atención médica, ya que supone una aceptación del dolor y te ayuda a sobrellevarlo.

Gracias al Manual del dolor los españoles cuentan con una guía que explica paso a paso como aplicar estas técnicas de eliminación del dolor. Se espera con él impulsar la aplicación e investigación de la terapia cognitivo-conductual en España. Los beneficios que se obtengan con la venta del libro irán destinados íntegramente a “Sine Dolore”, una asociación que se dedica a tratar el dolor, intentar aliviar el sufrimiento y procurar incrementar la calidad de vida de aquellas personas que padecen dolor crónico.